Es una convicción extendida que, cuando se habla de contraseñas, mayor longitud significa mayor seguridad. Entonces, ¿por qué no usar una frase larguísima pero fácil de recordar?

Por desgracia, los crackers de contraseñas han evolucionado. Herramientas como ocl-Hashcat-plus complican la vida a quien confía en combinaciones largas pero previsibles. Una frase famosa, una cita literaria o una secuencia presente en la web puede ser encontrada y probada.

El secreto no es solo la longitud, sino la originalidad. Una contraseña basada en algo personal, no buscable y combinada con signos, números y mayúsculas, puede ser más resistente que una frase larga pero común.

La memoria ayuda, pero no debe llevarnos a usar claves obvias. Para estar más seguros, sirve más un poco de creatividad que un esfuerzo heroico por recordar textos famosos.

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